dimarts, 20 de gener de 2009

La melancolía en la obra de Lacan


I. 2.- La melancolía en la obra de Lacan

Lacan desarrolla una teoría de la melancolía a lo largo de su enseñanza 17 situándola dentro de las coordenadas de la estructura.

En 1938, en el texto, La familia (Los Complejos familiares) clasifica la psicosis maníaco-depresiva en la clínica diferencial de las psicosis, como trastorno del narcisismo 18.

Lacan habla del mundo narcisista del yo que caracteriza al estadio del espejo, teniendo en cuenta una estructura libidinal en la que la líbido se dirige al propio cuerpo, y, una estructura mental “con el pleno sentido del mito de Narciso, tanto si ese sentido indica la muerte -la insuficiencia vital de la que ha surgido ese mundo-, o la reflexión especular –la imago del doble que le es central-, o la ilusión de la imagen; de todas maneras y en todos esos casos, ese mundo, .., no contiene al prójimo”19. “La estructura de involución intrapsíquica .. corresponde a la relación del narcisismo tal como lo hemos definido genéticamente como la forma psíquica en la que se compensa la insuficiencia específica de la vitalidad humana. .. Es indudable que un ritmo biológico rige algunos trastornos afectivos llamados ciclotímicos ..” 20.

En 1946, en “Acerca de la causalidad psíquica”, con referencia directa a la pulsión de muerte freudiana (dejando de lado la referencia más organicista de los ritmos biológicos), plantea que el sujeto melancólico aparece capturado en el sacrificio: “El sacrificio primitivo es sacrificio del sujeto, lo paranoico es la relación con el Otro .. el suicidio melancólico es el equivalente del asesinato inmotivado de la vertiente paranoide” 21.

En 1953 en “Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis” Lacan articula la dialéctica hegeliana del reconocimiento con la lingüística introduciendo la importancia del lenguaje en la resolución de los síntomas, los cuales representan “conflictos simbólicos”. Del síntoma dice: “... para admitir un síntoma (...), Freud exige el mínimo de sobredeterminación que constituye un doble sentido, símbolo de un conflicto difunto más allá de su función en un conflicto presente no menos simbólico, .. el síntoma se resuelve por entero en un análisis de lenguaje, porque él mismo esta estructurado como un lenguaje, porque es lenguaje cuya palabra ha de ser librada” 22.

Lacan hace un análisis de la ley igualándola a un orden de lenguaje. En dicho análisis se reconocen los efectos inconscientes de la función simbólica (sostenida por el Nombre del Padre, figura de la ley), respecto de las relaciones narcisistas, incluso respecto de las redes que el sujeto sostiene con la imagen y la acción de la persona que la encarna y de ello resulta un modo de comprensión que va a resonar en la conducción misma de las intervenciones 23. En la locura es forzoso observar “la libertad negativa de una palabra que ha renunciado a hacerse reconocer, o sea lo que llamamos obstáculo a la transferencia” y la formación de un delirio singular que objetiva al sujeto en un lenguaje sin dialéctica 24.

Lacan, en referencia a Heidegger, apunta que la pulsión de muerte expresa esencialmente el límite de la función histórica del sujeto, siendo ese límite la muerte. Este límite representa el pasado en su forma real, el pasado que se manifiesta invertido en la repetición 25.

E. Laurent al comentar este texto, hace hincapié en la acción del sujeto en el juego del fort-da en la que destruye a la madre como objeto y convirtiéndose esa acción de destrucción en objeto mismo, repitiéndola: el símbolo se manifiesta en primer lugar como asesinato de la cosa, constituyendo esta acción el deseo del sujeto.

En la melancolía, verdadero sacrificio suicida, hay una identificación con esta "muerte del sujeto que se nombra al mismo tiempo que se eterniza" 26 La melancolía pasa a situarse no desde el narcisismo, sino desde los efectos del parasitismo del lenguaje; el sacrificio narcisista estará subordinado al sacrificio simbólico 27 .

En el seminario sobre La angustia, Lacan articula el narcisismo y el objeto a, considerado como resto de la incidencia de lo simbólico en lo imaginario, todo ello en relación a la melancolía.

En la clase 25 del seminario Lacan plantea que el problema del duelo es el del mantenimiento de los vínculos por donde el deseo está suspendido, no del objeto a, sino del i(a). Es a partir de la distinción entre objeto a y i(a) que se establece la diferencia entre manía y melancolía.

Lacan considera que el impulso suicida supone un atravesamiento imaginario, un atravesamiento de la propia imagen: "como ese objeto a está habitualmente oculto detrás de la imagen del narcisismo, esto es lo que en el melancólico necesita pasar a través de su propia imagen, poder alcanzar ese objeto a cuyo mando se le escapa y cuya caída lo arrastrará en la precipitación suicida" 28.

En 1963 en “Kant con Sade” Lacan habla de la perversión y del dolor: Kant ubica el dolor entre las connotaciones de la experiencia moral, mientras que en la experiencia sadiana el dolor aparece como objeto de desprecio. El sádico, más que negar la existencia del Otro, rechaza hacia el Otro el dolor de existir, convirtiéndole en objeto eterno. El dolor de existir aparecerá en estado puro en la melancolía 29.

Christian Vereecken en el artículo “Mélancolie, perversion et identifications idéales”, resalta el punto común de la perversión con la melancolía, constituido por la preferencia de la ley sobre el deseo. Sin embargo, el perverso piensa en ultrajar la ley, siendo la ley diferente de sus dominios, mientras que el melancólico se excluye de los dominios de la ley porque no la tiene interiorizada.

Por vía de la introyección, por identificación a las insignias del padre se constituye el Ideal del Yo, insignias del padre que en la melancolía aparecen rechazadas haciendo del melancólico un ser de privación. El melancólico se identifica al trazo unario, del que no se marca.

En 1973, en “Televisión”, Lacan se referirá implícitamente a la melancolía y a la manía entendiendo que lo que resulta por poco de esta cobardía (moral) vaya a la psicosis, es "de ser desecho del inconsciente...es el retorno en lo real de lo que es rechazado, del lenguaje; es por la excitación maníaca que ese retorno se hace mortal” 30, El suicidio lo sitúa como acto que deriva del prejuicio de no saber nada, “en el horizonte de rechazo del inconsciente .. manía y melancolía se nos presentan como dos figuras de lo mismo; el pasaje al acto melancólico se junta con la dispersión maníaca del sujeto en lalengua” 31.

El abordaje, entonces, no es por el lado de la tristeza, sino por la relación con el rechazo del inconsciente.

4 comentaris:

Noli on 21 de gener de 2009 a les 15:19 ha dit...

Interessant, la veritat. Veig que comparteixes amb mi la busqueda del perquè d'aquest sentiment. Jo et puc recomanar un tractat similar d'Enrique Rojas, "La depresión: Como curar la melancolia", disponible en la web. Ja em diràs.
Una abraçada enorme per a tu també

Lluvia on 22 de gener de 2009 a les 7:29 ha dit...

Mi padre y yo mantenemos muchas conversaciones filosofales y Lacal ha salido en más de una ocasión. ¿has estudiado filosofia?
Mil somriures.
ANA

miquel ha dit...

ei xaval, ja em diràs d´on has tret tot això, de de bó t.has convertit en un sofert lector de Lacan ?

Alexandre Moreno on 3 d’abril de 2014 a les 10:18 ha dit...

Ostres Miquel ara no ho recordo pas!

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